Proyecto Fin de Grado
Rehabilitación del Mercado de la Cebada
Madrid, España, 2024
Álvaro Jiménez de la Moya

La ciudad de Madrid cuenta con diferentes distritos, algunos de los cuales tienen una densidad de población elevada y zonas verdes escasas y aisladas. Uno de los distritos más perjudicados por la escasez de zonas verdes es el distrito centro. Es por eso por lo que el mercado elegido para rehabilitar es el Mercado de la Cebada, que se encuentra en el barrio de La Latina.
El centro cuenta con unas de las peores estadísticas respecto a zonas verdes de Madrid. Hay menos de un árbol por cada siete habitantes, y la superficie verde por habitante es menor a diez metros cuadrados. Además, el porcentaje de suelo cubierto por copas de árboles es menos al diez por ciento. A todo esto, se suma la deriva del barrio hacia el ocio y el turismo, donde cada vez menos familias viven en la zona y la mayoría de las actividades tienen relación con el turismo.

La intervención urbanística del proyecto consiste en generar un eje verde que conecte plazas y zonas verdes actualmente aisladas, mediante el incremento del arbolado y peatonalización de ciertas calles, con el nuevo Mercado de la Cebada como vínculo. Este eje complementará a los dos ejes verdes más importantes de la zona, Madrid Rio y el conjunto de parques y plazas que bordea el distrito centro por el sur. Este eje conecta desde el Jardín del Príncipe de Anglona hasta la plaza de Tirso de Molina, pasando por la Plaza de la Paja, la Plaza de los Carros, la nueva Plaza de la Cebada y la plaza de La Latina.

Durante toda la historia de Madrid, en el lugar donde actualmente se encuentra el Mercado de la Cebada, ha existido una plaza. Es por eso que, con este proyecto se busca volver a esa idea de plaza, y generar un nuevo centro de reunión. El actual mercado entorpece la conexión entre las zonas del barrio, por lo que uno de los objetivos del proyecto es romper con la barrera que supone el mercado, aumentando la conectividad entre zonas y cediendo parte del espacio del antiguo mercado a la ciudad de Madrid, en forma de espacio público.






El proyecto consta de dos partes, el mercado y el espacio público. Como este proyecto es una rehabilitación, se ha procurado mantener el mayor número de elementos del edificio original. La estructura se mantiene casi al completo, eliminando dos tercios de uno de los forjados y toda la estructura que servía para sostener la fachada.
Como el punto principal del proyecto es traer de vuelta la Plaza de la Cebada, el edificio se ha configurado de tal forma que el interior se va fusionando gradualmente con el exterior, hasta conseguir un espacio totalmente abierto que se cede a la ciudad en forma de espacio público. Se ha aprovechado el desnivel de la parcela para generar una nueva topografía que vaya adaptándose al edificio.

El Mercado de la Cebada se encuentra pegado al Polideportivo de la Cebada, por lo que se propone un edificio que aprovecha esa medianera, construyendo ahí la zona más cerrada. A medida que se va alejando del polideportivo, el edificio se vuelve mas permeable, consiguiendo un paso gradual del interior al exterior. Para que el paso entre exterior e interior sea lo menos brusco posible, se ha envuelto el edificio en diferentes pieles que siguen su forma, pero en ocasiones se acercan o alejan de la fachada generando espacios intermedios.

La piel de este edificio está formada por celosías de ladrillo, ya que el ladrillo es un material característico de la historia de Madrid, además de ser el material mas común en el barrio de La Latina. De esta forma se consigue que el edificio se integre en el entorno. Estas celosías se pueden construir con los ladrillos de la antigua fachada, aprovechando al máximo el edificio original.


Entre la celosía cerámica y el edificio también se implementa una piel de vegetación, que aporta otra capa de profundidad a los espacios intermedios. Esta vegetación se adapta a la fachada del edificio y a la celosía de ladrillo, generando diferentes espacios.


Se ha dividido la planta según los usos, ubicándose la zona de mercado de abastos en la parte más cercana a la medianera, ya que para favorecer las circulaciones de los consumidores, los puestos se han colocado formando hileras. Estas hileras generan un espacio rectangular que encaja con el espacio que ocupan dos cúpulas, es decir, un tercio del mercado original. La zona dedicada a restauración se ha ubicado en la parte más permeable del mercado, ya que existe la posibilidad de ubicar las terrazas de los restaurantes en el espacio público. Esta zona está formada por dos brazos que se
extienden hacia el exterior fusionándose con la plaza.

A lo largo de la plaza se van distribuyendo diferentes espacios que sirven para llenar la plaza de vida, como, por ejemplo, el parque infantil, cuyos toboganes discurren entre los pilares originales del edificio salvando el desnivel. La propuesta también cuenta con dos pequeñas plazas que pueden tener diversos usos, desde reuniones, charlas, clases, etc. El proyecto busca generar un nuevo lugar de reunión en el barrio, aprovechando su ubicación entre las plazas cercanas. Con esta intervención se consigue colocar el mercado en un punto estratégico del barrio, y convertir un edificio rectangular sólido, en una plaza pública que invite a visitar el mercado.



Gracias a estas pieles que envuelven el edificio se consigue ese filtro entre interior y exterior, haciendo que el acceso hacia el mercado sea fluido y agradable. La piel cerámica se dispone de tal forma que, en el norte, deja pasar la luz gracias a la forma de colocar los ladrillos, y a su vez, protege el sur colocando los ladrillos con menos espacio de separación.






